Geoparque Mundial UNESCO

Nº30 – Cancho del Ataque

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LOCALIZACIÓN Y ACCESIBILIDAD

En el km. 31,5 de la carretera CC-20 que va desde Guadalupe a Navatrasierra, a unos 2 Km. del histórico Hospital del Obispo, podemos observar a nuestra izquierda un conjunto de estratos de cuarcitas armoricanas conocido como Canchos del Ataque.

ATRACTIVOS DE LA VISITA

Observar diferentes aspectos de las macroestructuras geológicas; en este caso, el Sinclinal del Guadarranque y el Anticlinal del Ibor-Guadalupe como son el flanco de pliegue o una porción de charnela (“cerro testigo” de El Camorro). En el valle encontraremos las turberas descritas en el geositio 26. Además, en las proximidades podemos observar también la pedrera llamada “melonar de los frailes” en alusión al gran tamaño de sus piedras.

Aguas abajo la garganta alberga un magnífico “bosque galería” con alisos, fresnos, acebos, loros, etc. Igualmente, en los márgenes, en el paso del camino al Castañarejo, existen varios ejemplares de castaños centenarios. En época de floración pueden identificarse ejemplares de cantueso albino.

Todo el lugar tiene algunas componentes históricas y culturales importantes. Por aquí pasa el Camino Real de Castilla a Guadalupe, con parada obligatoria en el histórico Hospital del Obispo, construido para auxilio de los peregrinos en su itinerario mariano hacia el Monasterio de Guadalupe.

INTERPRETACIÓN GEOLÓGICA

En el sitio “Canchos del Ataque”, en la “apretura”, o desfiladero, que forma la garganta del Hospital del Obispo al atravesar la sierra del mismo nombre se ponen de manifiesto los estratos de cuarcita armoricana, del Ordovícico Inferior, con una inclinación (buzamiento) de unos 45º E, aproximadamente.

Lo que representan estos estratos es parte del flanco de transición del Sinclinal de Guadarranque al este y el Anticlinal del Ibor-Guadalupe al oeste.

Es un sitio adecuado para observar las partes o elementos de un pliegue anticlinal.

Desde este punto, y en todo el trayecto hasta el caserío del Hospital del Obispo, puede observarse en las cumbres de un lado y otro (solana y umbría del Valle) de la garganta, la prolongación de los estratos de cuarcita citados conformando parte de la charnela (parte más alta de un pliegue) del Anticlinal del Ibor-Guadalupe.

Y más hacia el oeste vemos lo que sería un “cerro testigo” conocido como El Camorro de Navalvillar, un relieve residual esculpido por la erosión de esta charnela, cúpula o bóveda, del gran Anticlinal del Ibor-Guadalupe.