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Nº07 – Estrecho de la Peña Amarilla

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LOCALIZACIÓN Y ACCESIBILIDAD

El Estrecho de Peña Amarilla se encuentra al este de la población de Alía y se accede a él por la carretera EX-102, a la altura del PK 92,500, donde se llega hasta un mirador y aparcamiento en la margen norte de la carretera. Desde el punto de vista geológico se localiza en el límite natural entre la Sierra Palomera, o flanco oeste del Sinclinal del Guadarranque, y los relieves pizarrosos del Anticlinal del Ibor-Guadalupe.

ATRACTIVOS DE LA VISITA

Durante la visita, además de la impresionante geología que muestra el afloramiento de cuarcitas armoricanas que se ofrece desde el mirador del Estrecho de la Peña Amarilla, se pueden observar buenos ejemplares de pistas de trilobites (Crucianas) en los cortes de la carretera, así como también algunas secciones transversales de estas huellas lo que hace de este geositio un lugar paleontológico singular.

Preste atención el visitante también a las comunidades biológicas rupestres. Entre éstas quizás lo más destacable sean los característicos líquenes crustáceos de llamativo color amarillo (Acarospora oxytona) que tapizan las paredes rocosas y que le dan su nombre a la Peña Amarilla. Así mismo, se pueden encontrar ejemplos de vegetación protegida, amenazada orelicta, (loros, enebros, etc.), además de apreciarse el contraste entre la exuberante vegetación presente en las laderas de umbría en contraste con la más expuesta que sobrevive en las solanas.

Desde este mirador tendremos la oportunidad de observar las colonias de cría de buitres leonados, también algunos nidos aislados de alimoches y cigüeñas negras, que aprovechan los farallones verticales para asentar sus nidos.

INTERPRETACIÓN GEOLÓGICA

El Estrecho de Peña Amarilla es un desfiladero fluvial producido por el encajamiento del Arroyo Jalihuela al atravesar los estratos de las cuarcitas armoricanas que conforman este espectacular paisaje.

Estos muros cuarcíticos tienen su origen en el Ordovícico Inferior (hace más de 470 millones de años), habiendo sufrido importantes movimientos tectónicos, de modo que a pesar de tratarse de unas rocas muy compactas y duras, sin embargo se encuentran muy fracturadas, con numerosas diaclasas de direcciones perpendiculares.

Una diaclasa es una fractura en la roca que, a diferencia de las fallas, no tiene desplazamiento de los bloques resultantes.

Las roturas verticales a los planos de estratificación son la causa de numerosos desprendimientos de bloques rocosos que han originado las llamativas cuevas y los abruptos farallones de las laderas de este desfiladero.

El Estrecho es “una ventana entre dos mundos”: el mundo “Ediacárico-Cámbrico” y el “Ordovícico”, separados ambos por una transgresión marina, una inmersión de todas las tierras que emergieron durante la Orogenia Cadomiense (Ediacárico-Cámbrico) posibilitando el nuevo depósito de materiales durante los periodos siguientes, que emergerán y serán plegados durante la Orogenia Varisca o Hercínica. Podemos observar en la base del desfiladero las rocas plegadas por la Orogenia Cadomiense y por encima de ellas las rocas del Ordovícico plegadas durante la Orogenia Hercínica. En términos geológicos se trata de una discordancia angular y erosiva.