Geoparque Mundial UNESCO

Nº10 – Canchos de las Sábanas y Cabeza del Moro

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LOCALIZACIÓN Y ACCESIBILIDAD

Los Canchos de Las Sábanas se encuentran al este de Berzocana y se accede a ellos por la carretera que comunica esta localidad con Cañamero y con Solana de Cabañas.

En la parte inferior de estos canchos cuarcíticos se encuentran además las Cuevas de los Morales y de Los Cabritos, a las que es posible acceder desde la pista que sube a la Casa Rural de la Finca de la Sierra.

ATRACTIVOS DE LA VISITA

En las cuarcitas armoricanas podemos localizar huellas de diferentes invertebrados marinos del periodo Ordovícico (Crucianas, Skolithos, Daedalus,…) y en las pizarras grises del Ediacárico buenos ejemplares de filamentos algales (Vendoténidos), siendo significativos algunos yacimientos localizados en los cortes de la carretera de Berzocana a Cañamero.

Además, bajo los resaltes cuarcíticos de la ladera de esta sierra se encuentran la Cueva de Los Cabritos y el abrigo rocoso El Risquillo de Paulino, con pinturas rupestres de tipo esquemático cuyos motivos antropomorfos y zoomorfos que datan del Calcolítico son arqueológicamente muy interesantes por lo que se encuentran convenientemente protegidos por una reja. Uno de estos resaltes cuarcíticos es atravesado por el curso de un arroyo cuyo exiguo caudal se desploma al vacio creando un salto denominado modernamente “El Lloraero”, especialmente bello en invierno cuando sus aguas se hielan durante la noche, pero al subir la temperatura del día siguiente “llora desconsolado sus lágrimas” sobre las rocas.

INTERPRETACIÓN GEOLÓGICA

Los Canchos de Las Sábanas se localizan en la vertiente suroeste de la conocida como Sierra de Berzocana.

Litológicamente están constituidos por los potentes estratos de cuarcitas armoricanas ordovícicas, materiales muy resistentes a la erosión y por ello responsables de la formación de todas las cumbres de las sierras de la comarca.

Estructuralmente se trata del flanco suroeste de un estrecho sinclinal, separado mediante una falla inversa de las pizarras más antiguas del Ediacárico, y paralelo a un anticlinal que se prolonga desde Cañamero hasta Solana, formados ambos durante los esfuerzos de compresión del plegamiento hercínico.