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Nº46 – Cancheras de la trucha

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LOCALIZACIÓN Y ACCESIBILIDAD

A lo largo del eje del extenso Sinclinal del Guadarranque-Gualija discurre una pista forestal que comunica la carretera EX -102, entre Alía y Puerto de San Vicente, con la localidad de Navatrasierra. Por este camino de unos 20 Km. se llega primero a la quesería de D. José Luis Martín situada en los Llanos de la Trucha (también podemos llegar aquí desde Navatrasierra) y desde allí nos dirigimos a pie hacia el llamado Charco de la Trucha situado entre dos crestones cuarcíticos (“cancheras”) por donde se ha abierto paso la caudalosa Garganta de la Trucha afluente del río Guadarranque.

Si optamos por recorrer a pie la senda del arroyo el grado de dificultad es alto, o muy alto, por tratarse de un angosto valle o desfiladero por donde las aguas de la Garganta de la Trucha y las agrestes rocas cuarcíticas apenas permiten el paso. No obstante, el esfuerzo se verá recompensado por la belleza salvaje de este geositio, donde en verano podremos refrescarnos y disfrutar mejor de su impresionante naturaleza.

ATRACTIVOS DE LA VISITA

Durante la visita, además de la geología del afloramiento de cuarcitas a través del cual se abre paso la Garganta de la Trucha, observaremos uno de los bosques mejor conservados de Prunus lusitánica en la “Lorera de La Trucha”, formando galerías junto a fresnos y alisos. Los loros son árboles que ya existían en el Terciario, en una época en la que toda la Península Ibérica estaba cubierta por bosques de Laurisilva, típicos de climas más templados y húmedos, y que actualmente siguen formando bosquetes en zonas muy puntuales, de características climáticas y edafológicas muy concretas, como las existentes en los valles del Geoparque.

En Navatrasierra podemos visitar el Aula de Interpretación de los Fósiles ya que en las pizarras del Ordovícico Medio (~ 470-458 m.a.) de este valle son abundantes los trilobites y otros invertebrados marinos (moluscos y braquiópodos).

INTERPRETACIÓN GEOLÓGICA

El Charco de la Trucha se ha formado al quedar las aguas de la garganta retenidas detrás de un potente crestón de cuarcitas y areniscas del Caradoc (Ordovícico Superior, 455 m.a.) situadas a lo largo de la zona central del núcleo del Sinclinal del Guadarranque-Gualija. En ellas podemos reconocer algunas estructuras sedimentarias, como estratificación entrecruzada y rizaduras de corrientes (ripple marks), típicas de una plataforma marina somera con arenas sometidas a la acción del oleaje.

Estas rocas silíceas se caracterizan por su elevada dureza y se disponen en capas bien estratificadas que, aunque tienen menor espesor que las “cuarcitas armoricanas” del Ordovícico Inferior, es suficiente para formar las cresterías de numerosos cerros en el interior del Sinclinal del Guadarranque-Gualija (El Risquillo, Cerro del Yelmo, Cerro Huracao, etc.). Junto con las demás rocas del Sinclinal han sufrido importantes movimientos tectónicos alpinos, de modo que se observan numerosas fracturas transversales que por erosión han dado origen a collados que separan estas cresterías: Collado de la Canchera del Ajo, La Celadilla, etc.

A través de una de estas fallas transversales, la Garganta de la Trucha ha excavado un profundo pasillo en el que se canalizan sus aguas dando origen a un estrecho charco así como a diferentes saltos escalonados de gran belleza paisajística.